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YILBER LEANDRO SAAVEDRA

No hay mayor preocupación que escuchar por estos días, al unísono por los diferentes medios de comunicación, que los Comités de Seguimiento Electoral entregaron “partes de tranquilidad”. ¿En serio? ¿Tranquilidad?, ¿puede acaso estar tranquila la ciudadanía con procesos electorales tan marcados por evidentes delitos electorales sin que suceda nada?

 

Dar partes de tranquilidad se convirtió en la frase legitimadora que entregan representantes de los gobiernos seccionales para hacer suponer que todo está bien. Es básicamente la ´cereza del helado` que actúa como adorno de un sistema político totalmente permeado por las malas prácticas.

 

¿Acaso no es evidente la participación política de funcionarios públicos? O es que acaso, ¿se requiere alguna investigación especial para notar la excesiva publicidad de algunos candidatos, superando incluso los topes de financiación? ¿Desde cuándo están permitidos los miles de “pregoneros”? (que no es más que un término utilizado para comprar votos en masa) o ¿desde cuándo ir de pueblo en pueblo dándole dinero a los líderes y concejales se volvió legal?  Todas estas actuaciones saltan a la vista sin necesidad de tener equipos especializados en investigación, sin embargo, lo único que tradicionalmente escuchamos de las autoridades son “partes de tranquilidad”.

 

Instituciones como la Procuraduría, la Registraduría, la Fiscalía General de la Nación, la Contraloría, la Defensoría del Pueblo, la fuerza pública  y el ente gubernamental hacen parte de estos comités de seguimiento electoral, sin embargo, no deberían conformarse con decir que todo está bien o que nadie ha denunciado nada, su labor debe ser de oficio; ocultar lo inocultable produce efectos peores, hace que la ciudadanía pierda confianza en las instituciones, desestimula la participación ciudadana y finalmente termina legitimando a los corruptos.

 

Las herramientas de tipo legal y técnico, que tienen estas instituciones, sumadas a otras como la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), deberían estar dispuestas para afrontar retos como éste donde se define buena parte del futuro del país para los próximos cuatro años. Activar los equipos de investigación durante este fin de semana para salirle al paso a los ríos de dinero que buscarán comprar conciencias y asegurar curules, debería ser compromiso imperativo del Estado y obligación de las autoridades.

Los esfuerzos en materia de seguridad y logística son de valorar, pero se requiere de mayor independencia institucional para tomar decisiones ejemplarizantes que demuestren un verdadero compromiso de cambio y le devuelvan la confianza a la ciudadanía.

 

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